La respuesta muy muy corta es que no debería. La respuesta más o menos larga es que sólo porque sos capaz de construir un bicicletero no significa que deberías impedir a otros construir uno, sólo porque no te gusta el color con que planean pintarlo. Es una metáfora que indica que no necesitás argumentar sobre cada pequeña característica sólo porque sabés lo suficiente para hacerlo. Algunas personas han comentado que la cantidad de ruido generado por un cambio es inversamente proporcional a la complejidad del cambio.1)
Este fenómeno, también llamado Ley de la Trivialidad de Parkinson2), sugiere que la mayoría de la gente opina, discute y objeta demasiado sobre cosas triviales que se sienten capacitados de hacer (como un bicicletero) y no sobre cosas complejas sobre las que posiblemente no comprendan todas sus implicaciones (como una planta de energía atómica, en el ejemplo original).
Esto hace que llegar a consenso sea difícil o imposible. En Eudemocracia creemos que actuar adhocráticamente respecto a cuestiones triviales y reversibles disminuye esto.