(Ver Promise theory.)
La distancia entre decidir qué hacer y hacer realmente suele ser muy caprichosa. Cada uno tendrá una lista de prioridades o plan de trabajo en base a lo que le parece lo mejor para impulsar la democracia directa. Que hagamos todos la misma cosa significa que la prioridad de mayor orden es la misma para todos. Esta coincidencia no suele darse. Eso es natural, cada uno arma la lista según su persona (creencias, conocimientos, experiencias, deducciones, etcétera) y justamente… hay distintos grados de coincidencia entre las personas.
Quiero llegar al tema de la motivación y a cómo uno invierte el tiempo. La vida humana está llena de opciones a las cuales uno les puede asignar parte de su limitado tiempo de vida. Las opciones que se lo merecen, que nos parecen importantes o simplemente son vitales, son elegidas por sobre el resto de las opciones.
Supongamos ahora que cada uno envía su lista de actividades propuestas para Eu. Se quitan las actividades repetidas y cada uno vota la que le parece más importante, ganando la que saca más votos. ¿Cuánta motivación tiene para realizar "la tarea en la que nos pusimos de acuerdo" la persona que resultó minoría? No mucha —claramente— ¡si para esa persona "lo importante" es otra cosa! Estará poco motivada y consecuentemente no le asignará mucho de su limitado tiempo a Eu.
Me parece que cuando uno no sabe lo que es importante (léase "nada de lo que hay para hacer le parece a uno especialmente importante" y "nada de lo que se le puede ocurrir a uno le parece especialmente importante") necesita que alguien más se lo indique. "Para mí es importante lo que a todos les parezca lo más importante", por ejemplo. Entonces perfecto, lo que está haciendo falta es ponerse de acuerdo, elegir. Acá hasta podría parecer útil la existencia de un rol de coordinador, para no votar cada vez que haya que elegir (entre opciones que al fin de cuentas —para uno— son todas igual e indistinguiblemente importantes).
Suele demorar mucho tiempo el ponerse de acuerdo, al menos hasta el haberle tomado la mano. Es un procedimiento tosco. Yo lo usaría solamente cuando NADIE tiene idea de qué actividad realizar; dónde cada uno no pueda más que tímidamente decir "me parece que esta actividad se ve como prioritaria". Siendo el mencionado caso la excepción, entonces resulta que siempre tenemos al menos a ALGUIEN que tiene una opinión marcada sobre lo que es importante hacer. A mí lo que me parece importante —y esto es algo en lo que trato de dar el ejemplo— es nada más ni nada menos que… dar el ejemplo.
¿Para qué comunicar lo que es importante para uno a través de una votación si se puede hacer directamente? Si yo estoy asignándole tiempo a una tarea particular, es fácil deducir que para mí la ejecución de tal tarea me representa cierto valor (No se hace mucho diciendo, pero se dice mucho haciendo). Quién no sepa lo que es importante tiene que sencillamente mirar a los demás; de ahí puede integrarse a la muy-importante-tarea que tenga más contribuyentes activos, o que mejor sepa hacer, o que la suerte elija, etcétera. Habrá sido lo mismo que votar, pero sin votar; sin decir, pero con hacer.
Aconsejo actuar pretendiendo que uno está sólo en el proyecto, sintiendo que todo el peso de Eu recae sobre la propia espalda. Evitar decir "sería bueno que alguien haga tal cosa", porque si de verdad tal cosa le parece importante a uno, y uno —el principal interesado— no la hace, ¿qué puede esperar uno de los demás?
A los que tienen ideas les recomiendo no "invitar y esperar". Un "hagamos tal cosa" puede quedarse en espera aguardando un "sí, dale" toda una eternidad; y eso no quiere decir que la idea fuera desagradable, simplemente dice que nadie se prendió. Si esta está mal o es verdaderamente inútil, uno puede quedarse tranquilo de que se va a enterar gracias a la retroalimentación de la lista… Para ello se requiere que mantengamos al tanto al grupo sobre nuestras actividades. Las tareas verdaderamente útiles, automáticamente van a empezar a ganar contribuyentes.
Matías